Aforismos

Encuentra aquí todos mis aforismos. Te invito a que me des los ansiados tres minutos de fama y me cites.


El mundo, a medida que crecemos, no se hace más claro y lo empezamos a entender; lo que ocurre es decadencia natural: nuestra condición de escoria se nos sube a la cabeza.


Sobrevivir es el acto más animal que conozco; lo desprecio como carácter en los seres vivos; lo aborrezco en todas sus formas. Al final es porque yo soy el que lo comete.


Tu madre te dio la vida para nada; todo lo que te enseñó morirá; tú morirás. No hay nada más consolador.


Ese momento en el que sientes cómo el gris se adueña de tu vida, después de haber caído en el hondo pozo que supone el sinsentido, es el más respetable de todos.


El escritor oculta su ser, siempre, entre líneas. Los largos renglones y las letras haciéndose pequeñas, no son más que una justificación para lo que se encuentra detrás de eso.


Al ser conscientes, y al tiempo aceptar, de que lo único que podemos producir son babosadas, tontadas, absurdeces, nos damos el derecho a producir.


No hay nada justificado; nada tiene justificación.


El camino corto para conocerme es, sin duda alguna, el leerme. Camino largo no hay, porque ni soy extenso ni hablo más de lo que escribo.